Ha de escribirse bien y sin excepción, por difícil que sea; los personajes y temas existen en abundancia y, sin embargo, el campo del escritor sincero es limitado. No cabe duda de que los muchachos le desean mucha buena suerte a uno, y eso ayuda mucho, por supuesto. Mas no hay que engañarse poniéndose a escribir sobre el proletariado, si no se pertenece a sus filas, sólo para complacer a los críticos recién instruidos políticamente, los cuales serán dentro de poco otra cosa; los he visto representar muchos papeles, aunque ninguno de ellos ha sido meritorio. Hay que escribir con sinceridad sobre el tema que se conoce, y decirles a ellos dónde deben situarlo. (…) Hay que estar dispuesto a trabajar constantemente sin el aplauso de los demás. El primer borrador se termina en cuanto ha avivado las emociones del escritor; pero nadie lo entenderá si no se examina y corrige una y otra vez hasta que pueda comunicar la emoción, la voz y el parecer al lector. (…) Si el tema es bueno y está expuesto con acierto, los muchachos gritarán a voz en cuello y la estridencia de sus gritos tendrá el agradable sonido del aullido del coyote cuando va de noche por la nieve, y está uno trabajando en su cabaña que se ha construido o ha comprado.
Ernest Hemingway, en Un viejo gacetillero escribe. 1934.
1 dejaron su parecer:
si si... el señor Ernesto está en lo cierto. Lo único que no dice es lo díficil y agotador que resulta corregir y corregir.
saludos
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